¿Cómo emitir legislación para Internet? | deber

Todas las democracias están trabajando para implementar una legislación apropiada, relevante y efectiva para garantizar que las personas respeten la seguridad de las actividades en línea. El gobierno reelecto de Trudeau ya ha expresado su deseo de elevar el nivel de las leyes sobre los medios, así como aquellas que se enfocan en delitos graves cometidos en línea. La semana pasada, el Primer Ministro LEGO, en su discurso inaugural, anunció su intención de legislar sobre ciberseguridad y ciudadanía digital. Hay algo tranquilizador en la voluntad de los gobiernos de abandonar una actitud de laissez-faire sobre lo que sucede en línea.

Contrariamente a la creencia popular en algunos sectores, los tribunales han reconocido durante mucho tiempo que las leyes nacionales se aplican a las actividades en línea, incluso si la sede o los servidores de la empresa están en el extranjero. Pero para dar cuenta de la velocidad que caracteriza a los entornos en red, las leyes deben ante todo definir los principios y objetivos a alcanzar, y establecer procesos regulatorios flexibles.

Adaptabilidad y flexibilidad

Debemos intervenir rápidamente cuando los cambios en las prácticas, tecnologías o mercados generen desequilibrios. Si las leyes son demasiado específicas, se volverán obsoletas cuando las actividades específicas utilicen otros vectores tecnológicos. Por esta razón, las leyes no deben redactarse en torno a un modelo de negocio o tecnología en particular. Necesitamos leyes que sean lo más neutrales posible con respecto a la tecnología. Por ejemplo, la Ley de Quebec de 2001 sobre el marco legal para la tecnología de la información permite el uso de todas las tecnologías siempre que los dispositivos utilizados garanticen transacciones confiables y seguras. Para ello, la ley especifica los resultados que deben producir las tecnologías, pero tiene cuidado de no forzar el uso de determinadas herramientas.

Los imperativos de neutralidad y adaptabilidad tecnológica requieren la promulgación de leyes que establezcan procesos capaces de anticiparse y adaptarse a los contextos cambiantes de las tecnologías. Dado que Internet no es muy sensible a las fronteras territoriales, las leyes también deben regular la cooperación con otros países. Los procesos regulatorios nacionales deben corresponder a las redes que conectan países con visiones convergentes de los valores a proteger.

Para asegurar que las regulaciones sean flexibles y adaptables, necesitamos leyes redactadas en términos generales. En lugar de tratar de describir en detalle los dispositivos que se utilizarán, la ley debe establecer los objetivos que se deben alcanzar, así como los resultados demostrables que se pretende alcanzar. Por ejemplo, la legislación destinada a garantizar la disponibilidad de programación desarrollada por canadienses debería permitir que el regulador establezca requisitos relacionados con procesos, como algoritmos, mediante los cuales la programación se hace “detectable” por diferentes audiencias. Sería fútil comenzar a enumerar los procedimientos que hoy son necesarios en derecho, y que pueden quedar obsoletos mañana. En resumen, debemos desconfiar de quienes exigen leyes inspiradas en el año pasado, llenas de detalles y excepciones y excepciones a las excepciones.

Ejemplo de medios en línea

Ilustremos estas cuestiones tomando el ejemplo de los cambios provocados por Internet en relación con los medios de comunicación. El Informe de Yale sobre el futuro de las comunicaciones en Canadá encontró que los servicios de telecomunicaciones se desarrollarán cada vez más rápido de formas inesperadas e impredecibles. De ahí la urgente necesidad de equiparnos para comprender de manera consistente el surgimiento de nuevos tipos de empresas e innovaciones rápidas e inesperadas. Procesos organizacionales heredados de XXmi La bocina no está necesariamente calibrada para un entorno que cambia tan rápidamente. Por estas razones, el informe de la Universidad de Yale recomienda una revisión de la Comisión Canadiense de Radio, Televisión y Comunicaciones (CRTC), el organismo responsable de comprender y regular los medios electrónicos.

El informe de Yale establece que para cumplir su misión en un entorno cambiante, la CRTC debe tener los medios para comprender los mercados que regula. Debe desempeñar un papel más importante en el seguimiento del comportamiento y el rendimiento del mercado. Tendrá que adquirir habilidades analíticas que reflejen el alcance de los desafíos que plantean los medios en el mundo conectado. De manera proactiva, la CRTC tendrá que analizar una gran cantidad de información de múltiples fuentes. Si bien todas las empresas deben contribuir a los objetivos marcados por la ley, es claro que una plataforma como YouTube no se regula de la misma manera que una estación de radio. La ley debe definir claramente los objetivos y permitir que los reguladores utilicen todos los medios pertinentes para implementarlos.

Sobre todo, un neumático tan flexible debería inspirar confianza. La CRTC debe estar compuesta por expertos e independientes. Sus procesos de toma de decisiones deben ser transparentes. El proceso de análisis que conduce a la implementación de los requisitos impuestos a las empresas debe tener en cuenta las opiniones de todas las audiencias relevantes. Sus decisiones deben basarse en los aportes de los grupos de defensa de los usuarios, así como de las empresas involucradas.

Las leyes digitales flexibles deben establecer reglas que se adapten a las diversas características de las empresas que operan en mundos en red. Olvidar esto es condenarse a sí mismo repitiendo argumentos de una época pasada.

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